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Emprender en círculo: Viña del Mar y el desafío de innovar con sostenibilidad

Por: Juan Pablo Espinoza Monrroy, Académico Escuela de Ingeniería comercial, Proyectos FACEA
Gonzalo Luna, Académico Escuela de Administración Pública

En Viña del Mar, distintos acontecimientos recientes muestran que la transición hacia modelos de desarrollo sostenibles ya no es una aspiración lejana, sino una realidad en construcción. La plantación de 400 árboles nativos en el Cerro Quinta Vergara, la regeneración ambiental proyectada en Las Salinas y las prácticas sostenibles implementadas en el Festival de Viña del Mar son expresiones diversas de un mismo cambio: la incorporación progresiva de la economía circular como enfoque de innovación territorial.

La reforestación en el corazón urbano de la ciudad es un ejemplo concreto de cómo es posible regenerar ecosistemas y crear valor social al mismo tiempo. Al devolver biodiversidad al entorno, no solo se mejora la calidad del aire y se combate el calor urbano, sino que también se generan oportunidades para emprendedores vinculados a viveros locales, paisajismo y servicios turísticos sostenibles. En este sentido, la economía circular se traduce en acción al propiciar que la regeneración ambiental sea motor de innovación económica.

El caso de Las Salinas revela otra dimensión de la circularidad: transformar pasivos ambientales en espacios de valor compartido. La descontaminación del terreno y su futura conversión en áreas verdes, ciclovías y espacio público encarnan lo que el marco teórico RESOLVE propone: regenerar, compartir y optimizar recursos. Este proceso, más allá de su envergadura inmobiliaria, abre la puerta a nuevos modelos de negocio asociados a la construcción sustentable, la gestión de residuos y la movilidad limpia, proyectando a Viña del Mar como laboratorio de urbanismo circular.

Por su parte, el Festival Internacional de la Canción ha demostrado que incluso un evento de alcance global puede reinventarse bajo principios de sostenibilidad. La medición de la huella de carbono, la gestión responsable de residuos y la inclusión social en su organización reflejan lo que Espaliat (2017) identifica como “pensar en sistemas”: articular cultura, economía y medioambiente en un mismo espacio de innovación. Un festival de esta magnitud no solo entretiene, sino que también visibiliza la necesidad de integrar la sostenibilidad en las industrias creativas y turísticas, generando aprendizajes que los emprendedores locales pueden capitalizar.

Lo que une a estos ejemplos es la posibilidad de repensar el desarrollo local bajo un enfoque restaurador y regenerativo, en el que los recursos, productos y servicios mantienen su valor a lo largo de todo su ciclo de vida. La economía circular, lejos de ser un concepto abstracto, se encarna en proyectos que fortalecen la resiliencia urbana, promueven la inclusión social y generan nuevas oportunidades económicas. Viña del Mar comienza a demostrar que es posible avanzar hacia un modelo donde la innovación no se mide solo en términos tecnológicos o de competitividad, sino también en la capacidad de regenerar ecosistemas, fortalecer comunidades y abrir espacio a emprendedores con propósito.

Desde la FACEA UV, el compromiso es claro: acompañar a quienes buscan emprender en este camino, conectar la investigación académica con la práctica y consolidar un ecosistema regional capaz de transformar a la llamada “Ciudad Jardín” en una verdadera “Ciudad Circular”. Porque en la unión de sostenibilidad e innovación se juega el futuro económico y social de Viña del Mar y de toda la Región de Valparaíso.